El empoderamiento de la mujer un tema de mucho interés en la dos ultimas de décadas en el mundo entero. La ONU y entidades financieras de alcance mundial lo tienen en agenda de prioridades. Para el Banco Mundial, el empoderamiento es como ‘la expansión de la capacidad de las personas para tomar decisiones estratégicas respecto a su vida en un contexto en el que esta capacidad les había sido negada anteriormente’.
La filosofía del empoderamiento tiene su origen en la educación popular desarrollada por Paulo Freire. Margaret Shuler, socióloga estadounidense, identifica el empoderamiento como “un proceso por medio del cual las mujeres incrementan su capacidad de configurar sus propias vidas y su entorno, una evolución en la concientización de las mujeres sobre si mismas, en su estatus y en su eficacia en las interacciones sociales.”
Según la Dra. Aury Beltrán, PCC, (Coaching Magazine 12),“La mujer empresaria es meritoria de validación constante, ya que es arquitecta de su vida personal, ejemplo para su familia y capitana de su negocio. Toca reconocer el valor, el dolor, los tropiezos y la satisfacción que la impulsan hacia adelante. Reconocer su capacidad de enfoque, de fijar límites y metas que desafían su auto-confianza, enriquecen sus relaciones y le brindan libertad y flexibilidad en épocas de cambio y transición.”
Pero porque muchas mujeres se quedan en la etapa contemplativa y ven pasar las oportunidades y otras pocas se deciden a producir el cambio en sus vidas y se lanzan a la vida empresarial y en contadas excepciones saborean el éxito en los negocios? Porque hay algunos factores limitantesque inciden en esa indecisión por tomar las riendas de sus vidas, hacerse independientes, y cuando están funcionando como empresarias, buscar asesoría para mejorar en la administración de su empresa y sobresalir en el mundo empresarial.
De esos factores limitantes se identifica en primer lugar la dificultad para concientizarse de los talentos, habilidades y destrezas que tiene la mujer para sobresalir como empresaria.
Los patrones sociales que fomentan el uso de las diferentes excusas o mecanismos de defensa que tiene el ser humano para evitar salir de su zona de confort, donde se está con cierta comodidad y no se corre riesgo y se evaden los riesgos. Esta segunda limitante tiene que controlarla la mujer empresaria y soltar los apegos sociales y comportamientos temerosos y negativos, y lanzarse con empuje y tesón a conquistar el mundo empresarial.
La tercera limitante es no querer aprender de los negocios, negarse a conocer el entorno empresarial donde están la competencia y la clientela. Y donde están el capital económico y humano que se requiere para salir adelante y triunfar.
WIWA el Centro de Emprendimiento de DLH Financial Services, y LSBO, están siempre listo para darle la mano a la mujer empresaria que desee empoderarse y alcanzar el éxito con su empresa o si tiene una idea y quiere convertirla en una empresa, también la apoyamos.





